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09 octubre 2007

"Con ambas Manos Llenas"

Hola, como situacio especial, les subo un texto que no es mio, pero de un profesor increible que tengo la suerte de tener, lo escribio por la muerte del General Pinochet (mi general)
Ojo, no es mi intencion crear enojo ni molestia en nadie al postear esto, es solo que es es mi forma de pensar, y despues de todo para eso estan los blogs. :) Son libres de responder lo que desen mientras sea en buena.
Atte. y causando controversia,
Javier Ignacio Tapia Bromberg

"Con Ambas Manos Llenas"
"Desde el Once de septiembre de 1973 y hasta ayer día 10 de diciembre de 2006, se han contado 33 años y pocos días. El período muestra la misteriosa paridad de dos porciones de dieciséis años y medio cada una. Augusto Pinochet Ugarte sirvió a su país la primera mitad de ese tercio de siglo desde el poder; y la otra mitad, lo sirvió desde el dolor.
A nadie se le ha dado privilegio igual en la Historia de Chile; nadie ha podido en nuestra Patria irse de este mundo a encontrarse con el juicio de Dios con ambas manos, la de las realizaciones y la de la purificación, tan llenas de logros.
Augusto Pinochet fue el Presidente del siglo XX. Asumió el poder sin buscarlo y en las peores condiciones posibles, lo ejerció en las más difíciles circunstancias, lo conservó contra toda amenaza para darle seguridad a Chile y lo entregó oportunamente, en perfecto cumplimiento de sus propias promesas.
El Presidente Pinochet, de la mano de las Fuerzas Armadas y con el apoyo leal de sus colaboradores civiles, ganó una guerra y evitó dos. Le ganó a Brehznev, a Castro y a Guevara (muerto y todo, cuánto influía y cuánto sigue pesando con su odio) al MIR, al PC y al PS, a todos juntos. Le ganó a la inflación, a la miseria, al estatismo, a la mortalidad infantil, a la inseguridad en las calles y en el trabajo. Y, con la misma prudencia, evitó dos veces que naciones hermanas perfectamente conscientes de la precariedad de nuestra situación interna aprovecharan esos momentos para mutilarnos.
Pero, ah los derechos humanos. Ya está bien de retórica repetitiva: hablemos claro y fuerte sobre el tema, definamos posiciones a fondo. ¿Ha habido alguien que los haya defendido más extensamente y con más provecho en la Historia de Chile? ¿Ha existido otro Presidente que pueda decir que ganó una guerra terrible con menos de 3 mil muertos y evitó otras dos, que pudieron costar cientos de miles? ¿Los 16 millones de chilenos que hemos podido vivir sin el marxismo de 40 años que nos esperaba, seremos algún día conscientes de que era imposible darnos esa libertad sin ganar una guerra? ¿Y los miles y miles de nacidos que lograron sobrevivir gracias al agua potable y al alcantarillado, a la protección de la maternidad y a la correcta nutrición? ¿Esos, no son acaso humanos que han podido ejercer su derecho fundamental a la vida gracias a Pinochet?
Búlgaros, húngaros, camboyanos, rusos, polacos, alemanes orientales, cubanos, angoleños, vietnamitas, norcoreanos, chinos, albanos, rumanos, checos, ukranianos, eslovacos, yugoeslavos, lituanos, estonios, letones, mozambicanos, pueblos todos de la periferia de la URSS y tantas otras naciones subyugadas por el marxismo: Cuánto anhelasteis, quizás sin saber que existía, por alguien como Augusto Pinochet Ugarte.
La otra mano, la que se ha ido llena de la purificación por el dolor, ha tenido que ser aún más fuerte. Nadie ha recibido más odio en el mundo entero durante 33 años que Augusto Pinochet, en especial en los últimos 16 y medio, porque quien odia teme al poder y se goza en la debilidad de su víctima. Pero todo lo que ese odio ha cargado mortalmente en el corazón de quienes lo han usado, es polvo de oro en la mano que lo recoge con mansedumbre.
Y así vivió el Presidente Pinochet esta segunda mitad de su servicio a Chile: consciente siempre de que el dolor era purificación de sus faltas y un nuevo y misterioso aporte a la Patria. Acosado y siempre sereno; perseguido y siempre tranquilo; nunca humillado, nunca denigrado, siempre enaltecido en su dolor.
Que ese sufrimiento hoy trasladado a su familia, a sus colaboradores y a millones de admiradores en Chile y en el mundo entero, se convierta ahora en músculo y cerebro de nuevos servicios a la Patria y a sus gentes. Sin odio, con mansedumbre y generosidad. Es un compromiso de honor para decir también con nuestras vidas: misión cumplida, como la suya Presidente.
Augusto Pinochet Ugarte, Presidente de Chile, Comandante en Jefe del Ejército, sirvió a su Patria con el poder y con el dolor.

Gonzalo Rojas Sánchez"



PD: cuento con el permiso de mi profesor para subirlo

19 septiembre 2007

42 para el Año

Otro texto que escribi hace algun tiempo ya, estoy aprovechando de subirlos todos para poder volver a empesar a escribir. Este tiene un estilo distinto a los anteriores ya que es como un reality, como un fluir de la conciencia ordenado. Crea tencion... algo va a pasar... aunque nunca queda claro. Este texto lo modifique un poco para que quedara mas inpersonal y no tanto como un relato mio, sino que mas general.



PD: Viva el Ejercito! la Marina! y sobre todos la Fuerza Aerea!

Adios al glorioso ENAER Pantera que tras 27 años de servicio hoy dio el Adios oficial. (aunque no se ira todavia hasta Diciembre)



42 para el Año

Sentado en una mesa del bar del hotel, un “barros luco” ya frió descansa en el plato al costado del computador, a mi lado un grupo celebra a una cumpleañera mientras un dúo toca “mi niñita”. Reviso el celular, la mala señal no me deja llamar ni recibir. El nombre del grupo…. Atropico y se presentan llamándose el único trío que son dos. 42 minutos para las 00:00. Mientras tocan una nueva canción y me saludan por el MSN, mi cabeza baga por otros lados. El mal tiempo me deprime, y al no poder estar esta noche en mí casa, habitación para decir correctamente, se me viene la loca idea de ponerme a escribir, tal vez el ambiente es el adecuado. 38 minutos para 0, y el grupo sigue tocando sin mucha gente poniéndole atención, aparte de mi persona y un caballero sentado con una mujer tomando coca-colas. Me doy cuenta que el mesero no me a traído la bebida que le pedí, pero no le doy importancia, ya no la considero esencial. El bajista del dúo comete un error en un punteo pero lo toman para la risa y siguen, nadie lo nota, el viento afuera ruge contra las ventanas, y una bandera esta fuera de control, un tema funk en el aire me hace darme cuenta que quedan solo 32 minutos.

El bar esta mas lleno que nunca, reconozco a un joven que se cruza por mi mesa, me lo había topado en el gimnasio el día anterior. La música no me deja escribir, me encuentro atónito mirando el ir y venir de la mano del guitarrista, canta “martes negro”, pero antes de poder aplaudir por el fin de la canción, su manos ya están en movimiento otra ves, esta ves un tema brasilero, un bossa nova? No… mala suerte, será la próxima. Me invade la sed otra vez y me dirijo a la barra, cargo otra bebida a la cuenta y escucho como el mismo caballero que antes me acompañaba escuchando las canciones canta ahora desde su mesa el tango que los músicos dedicaron a una mujer cuyo nombre no recuerdo… “volver con la frente marchita” y esta vez los aplausos son mayores. Tocan ahora un tema propio de ellos, son 23 para las 0.
Me encuentro otra vez pegado mirando el infinito. Me despega la palabra “Los prisioneros, para amar” Saltan enseguida recuerdos de hace tan solo dos semanas atrás cuando me encontraba en Santiago, rodeado de ese mar gente en la cumbre del rock chileno, y claro más que eso tal vez, de quien me acompañaba… Para amar…. Para amar… jaja ¿que es el amor? me lo e preguntado ya varias veces, solo diré que el año pasado simplemente perdí su significado, no por cosas malas pero sino porque simplemente era distinto a lo que yo creía, pero eso es una historia distinta, que no contare hoy porque solo quedan 15 minutos. Suena otro tema brasileño que me devuelve a la realidad, muy tarde para escuchar el portugués, pero sino una cumbia “psicodélica” como canta la letra, y para sorpresa mía los sonidos producidos por esa guitarra acústica negra me vuelven a envolver en un “viaje psicodélico” por mi cabeza… Ahora un tema mejicano, “el desaparecido”, Manu Chau si no me equivoco, esta canción es coreada por una mesa entera ubicada a mi espalda, aparte de eso, todo sigue normal quedando tan solo 6 minutos.

Quedando solo 3 minutos ya empiezo a hacer un recuento del año, los siguientes minutos se desvanecen en la música, pero vuelvo a realidad, 1 para las 0… cantan un cumpleaños para Isabel, canta todo el bar en coro, aplausos ya es hora…. celebrare con una cerveza.

12 septiembre 2007

Untitled 2 Revisited

Mi Segundo Cuento, mi favorito, arreglado, jaja la verdad, ahora me gusta tanto que lo llevaria a un concurso jajaj

Solo el tiempo Dira

PD:Es largo, pero creo que vale la pena =)



Untitled 2

Todas las noches sale el sol en un distante campo de batalla. Dos ejércitos, vestidos en vistosos colores, uno, bajo la bandera del recuerdo, y el otro la del olvido. Ambos saben porque están ahí, todos voluntarios, seguros de lo que quieren, no cambiaran de opinión, ni darán vuelta atrás hasta que todo termine

Todas las noches al salir el sol, los generales desmontan en alguno de los cerros visibles, uno a cada extremo del ya erosionado campo de batalla, sino por esta, por incontables batallas ocurridas en ese mismo lugar. Los mismos padres de los dos generales habían combatido largamente en ese mismo lugar. Dos jinetes escoltan a cada uno, los dos Cuirassiers no desmontan, pasan toda la noche en sus caballos, listos para dar su vida por el general, al igual que sus padres hicieron antes, de ser necesario. Meditan sobre su posición, están aterrados, como cualquiera en esa situación, son libres de huir, pero a diferencia del soldado común saben que mas allá a la distancia no hay nada, solo el oblivion los espera si huyen. La artillería se posiciona un poco más abajo, a un costado de la colina. Un hombre corre y se posiciona al lado del general, carga en la espalda largas banderas, es el encargado de trasmitir las órdenes. Al otro extremo del campo ocurre lo mismo.

Los artilleros no temen, están lejos de la batalla, y aunque desde el campo no son visibles, son los más temidos por los infantes, quienes están destinados a desaparecer bajo el fuego indiscriminado e impersonal que ofrecen los cañones.
Sale un poco más el sol, la infantería del olvido se posiciona, entre los soldados se distinguen los oficiales, banderas y tambores, clara señal de que la batalla que viene será importante. Un poco de caballería ligera se queda atrás, cubrirán la retirada de ser necesario. Por su parte, las tropas del recuerdo avanzan, con el pasar del tiempo, las incontables batallas les están empezando a pesar, se les nota al andar, saben que si las cosas siguen como van no tendrán oportunidad de ganar la guerra, pero están decididos, se levantarían de sus tumbas de ser necesario para defender su posición, pues saben que es la correcta, aun después de que fuera esta la que causo el inicio de la guerra ya incontables batallas atrás. Ni las banderas ni los tambores, siquiera la presencia de los oficiales les sube el ánimo, van destinados a morir, a ser mártires de la causa que consideran justa.

El general del recuerdo anda un poco más agresivo de lo normal hoy, sabe que esta perdiendo, no es común de el, pero pide consejo a sus escoltas, los dos militares, le aconsejan ser agresivo, a costa de causar un daño irreparable a su ejercito, después de todo, toda la vida se han visto opacadas por el ejercito contrario, solo dos veces se han atrevido a enfrentarse a ella, y fueron los dos mejores momentos en la historia escrita. El general acepta, da señal al joven que se encuentra a su lado, y este levanta una bandera. Inmediatamente un oficial pega un grito desde la posición de los cañones. Descarga primero el fuego de la artillería sobre su adversario. En las líneas del olvido varios hombres caen, otros los remplazan. El olvido responde, y aun que menos en número, sus mejores cañones causa grandes daños a su adversario. El campo de batalla se estremece, Pero ambos ejércitos mantiene sus posiciones, pelean en las afueras de la capital del recuerdo, el final de la guerra se encuentra muy cerca.

Los ejércitos empiezan a avanzar, se da la orden, los soldados desenfundan bayonetas, saben que ya no hay vuelta atrás, están atrapados entre el enemigo y una pared humana que los sigue y aunque todos saben que los amigos los protegerán si llegan a caer, no siempre se puede depender de ellos. Los soldados están a distancia de fuego, se pueden ven las caras entre ellos, aterrados, los oficiales de las primeras filas disfrazan tu terror con gritos de alientos para sus soldados y los tambores suenan con mayor fuerza. Pero en su interior todos saben que no van a volver a su casa. Los infantes son los más aterrados, algunos no pueden ver bien, por las lágrimas de dolor que corren de sus ojos, no han sido heridos, pero saben que no volverán a ver a sus mujeres. ¡Fuego! La primera descarga de los más rápidos tiradores del olvido golpea las filas del recuerdo, soldados que se encontraban detrás remplazan a los caídos y responden el ataque, disparan por sus amigos, por ellos, por su creencia en el recuerdo. Aunque en el olvido saben que el recuerdo cuenta con el apoyo de aquel ser superior que los observa, saben que el no interferirá, pues lo que ellos defienden es en parte lo que siente aquel ser.

La escena se repite de horizonte a horizonte. Las formaciones de soldados caen, sientas de vidas se extinguen en un abrir y cerrar de ojos, saben que al morir se harán uno con aquel ser, y volverán a la vida en algún otro cuerpo, ese es el ciclo de la vida para ellos, cada noche al salir el sol, saben que serán algo distinto, solo en aquellos momentos de lucha interna mantienen su forma, pero temen igual, porque aunque saben lo que pasara, aunque lo han experimentado incontables veces, a su ves siempre es la primera ves.

La artillería se detiene. Los jóvenes de las banderas escuchan atentamente las órdenes sus generales. Finalmente se da la orden, las primeras líneas avanzan a su muerte. A unos cuantos metros, la franja de pasto que dividía los dos ejércitos empieza a desaparecer. Solo quedan unos cuantos pasos, el olvido empieza correr contra el recuerdo, el pulso del corazón acelera, la adrenalina corre, el cuerpo se hace mas ligero, una extraña y agradable sensación los inunda, aunque siguen corriendo, el sonido se aleja, están en paz con ellos mismo, solo unos segundos mas, el cuerpo vuelve a ser como antes, el miedo los inunda, pero ya no se pueden detener, no hay vuelta atrás, pues ya no existen mas. En cosa de minutos el ejército del recuerdo empieza a ceder. El general del olvido ríe, piensa que será una victoria más. Se dice a si mismo que todos esos años que en realidad no paso en la academia están dando frutos, ríe nuevamente. Pero el general del recuerdo ni se inmuta. Se da vuelta y camina hacia la otra carra del cerro, sabe en su cabeza que todo va como lo había planeado, esta tan decidido en su objetivo que estaba dispuesto a sacrificar unos cuantos soldados. Su temida caballería pesada esperaba órdenes, escondida por las sombras de aquel cerro. Le dio el mismo la señal a los jinetes, basto con su presencia para que estos supieran que ya era hora. La caballería salió de entre los cañones, y sin prestar atención a los soldados que suplicaban apoyo, flanquearon el campo de batalla, tal como lo habían planeado antes de la batalla.

Los caballos de los Cuirassiers del olvido se movieron, como si supieran el miedo que sentían sus jinetes. No podrían proteger al general de eso, y la muerte del general significaría el fin de la guerra. Pero ese no era el objetivo del ataque del recuerdo. Flanquearon las interminables filas del olvido y atacaron por detrás de estas. Ante la visón de una pared de caballos yendo hacia ellos, los soldados de retaguardia huyeron despavoridos, las líneas siguientes hicieron lo mismo, solo las líneas frontales se quedaron. Atrapadas entre las bayonetas y los caballos del recuerdo. Ninguno quedo, el campo era ahora entero de un solo color.

El general del olvido le hizo una señal a la distancia a su contraparte, había perdido, pero ya tendría la oportunidad de volver a ganar, pues, al menos desde esa colina, no se veía un final próximo a la guerra. Monto su caballo, y seguido por sus dos hombres, se retiro a su campamento. El resto del ejército le siguió, la marcha fue rápida, ya en esta guerra no hay heridos, solo el cansancio los detenía. El general del recuerdo monto igual. Estaba por amanecer, el sol estaba bajando ya. Tenia una victoria que celebrar ese día, ya que al igual que todos, sabe que cada día puede ser el último, y no muy seguido se tiene una victoria. En especial porque aunque no se habla entre sus tropas, todos saben que si aquel ser que los observa desde el cielo no se decide pronto, están destinados a perder ante el olvido.




FIN

30 diciembre 2006

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El primer cuento que escribi.

Como puedo vencer un enemigo que no puedo tocar ni ver, y que puede salir en cualquier momento, solo basta que algo gatille un recuerdo para verme opacado por aquel dragón que mata caballeros arrancándole el corazón. Y yo, sin armas para defenderme, más que la fe de que no volverá. Pero últimamente ha estado asechando demasiado de cerca como para sentirme bien, y mas encima doncella, eterna carnada, ni la vista me dirige, clara señal de que algo nada mal. Como puedo hacer entonces para sacarme la incertidumbre de la cabeza, se salvara la doncella, o se la llevara el dragón, claro puede que simplemente el dragón se aleje y quede solo como un mal recuerdo. Pero mi experiencia me dice, que no es probable. E llegado al punto de ir a hablar con la oráculo del reino. Si, ella constantemente asechada por imágenes del pasado que la perturban incesantemente, pero que sirven de inspiración para viajeros solitarios como yo. Entre sus palabras, todas interpretables como cualquier oráculo, distingo frases que entiendo como de esperanza, pero cuando las recuerdo en mi cabeza, veo que no todo era tan bonito como lo comprendí al principio. Al final, todo dependerá, de que tan fuerte se agarre la doncella a mí, que aunque no cuente ni con la mitad de la fuerza del dragón, espero dar batalla, que recordara. Pero no todo va a salir como deseaba, esperaba visitar a la doncella mañana, pero recordé un compromiso previo, un torneo al que jure asistir, y al que si falto, traiciono a mis compañeros, y la duquesa manda a cortar mi cabeza. Espero terminar pronto para poder al menos alcanzar a ver sus ojos, en una de esas, esa pura mirada me resume todo lo que le aconteció, su destino, y de pasada el mío.
FIN PRIMERA PARTE.



Amanece nuevamente sobre este desdichado caballero. El torneo de caballeros no termino como deseábamos. Un grupo de jinetes de pomposa armadura, destrozaron sus lanzas en nuestros pechos, y dieron fama a ese lejano y desconocido reino del que provenían. Montamos de vuelta al castillo de su majestad la Reina, y como era de esperar discusiones entre los caballeros lo hizo un viaje eterno y molesto. Pero lo peor estaba por venir. Acércaseme yo a la doncella de mi corazón, con bondadosos regalos traídos de principados distantes por mis padres, esperando recibir alguna caricia al menos por parte de la dama que deseo. Pero en ves, recibo un simple gracias, y un doloroso “me haces sentir mal trayéndome regalos”. Sentí como una puñalada al corazón mientras se daba vuelta a volver a sus labores. No lo pude soportar. Ni un gesto de cariño, siquiera el más leve contacto físico, quería decirle algo, preguntarle si estaba todo bien, si había algo que pudiera hacer, pero algo me lo impidió. El miedo me estrangulaba la garganta, impidiendo que ningún sonido escapara, y cualquier cosa que escapara, mi orgullo lo detenía. Como podía ser que tuviera el valor para enfrentarme a un grupo de guerreros en feroz combate, pero no poder dirigirle la palabra a una mujer indefensa, incapaz de herirme, ¿o no tanto? Si… podía herirme, y de la peor forma, atravesar mi corazón con una lanza, una no de madera y metal, pero de palabras, las palabras más horrendas que podrían mis oídos escuchar, de solo pensarlas se me desgarra un poco el alma. Corrí, escape del palacio, abandone mis tareas como caballero, arriesgándome a castigos mas allá de lo imaginable, pero no podía soportar estar en aquel mismo patio que ella. La mire un par de veces de reojo, aunque creo que una de sus damas de compañía lo noto. Deje a un fiel amigo cuidándome la espalda, y me escabullí entre los feroces soldados y arqueros que cuidaban la entrada. Si, Estaba fuera, era libre. Por primera ves en mi vida había echo algo así. Pero no había vuelta atrás, no, ya no. Y tampoco, mientras la doncella me evitara de esa forma. Recordaba los momentos en que fui feliz junto a ella, antes de que el dragón volviera. ¿Será eso? ¿Estará todavía perturbada por ese monstruo del que no e sabido hace un tiempo ya? Necesitaba saber. Trate de consultar con la oráculo, pero me fue imposible encontrarla. Tendría que tomar esa decisión por mi mismo, si no le puedo hablar, si no tengo el valor para mejor dicho, se lo escribiría. Que forma más cobarde pensé. Pero era la única forma para estar seguro. Pero, a quien engañaba. Siquiera para eso tengo valor. Que vergüenza de hombre. FIN SEGUNDA PARTE.


Un grito aterrador se escucho desde la pieza de la doncella, el dragón hería de muerte a la princesa, un veneno de lento efecto que carcomía lentamente a su victima. Corrí hasta su pieza, solo para ver que ya era muy tarde, yacía inmóvil la doncella el suelo, mientras la sombra del dragón escapaba por su ventana, corriendo hacia el olvido con su misión completa, su objetivo final cumplido, ya no tenia mas razón de existir. Pero aunque mis sentidos seguían al monstruo, mis ojos se encontraban inmóviles, mirando como la doncella, futura princesa del reino, se aferraba a sus últimos momentos de conciencia. No supe reaccionar. No me pude mover, ni decir nada, mas adelante me daría cuenta de lo tonto que fue esto. Parte de mi moría al mismo tiempo que ella. Solo nos pudimos decir un simple y vació “adiós”. Salí de la habitación. No podía soportar ver el cuerpo inmóvil de aquella mujer que hasta hace unos pocos momentos seguía siendo mi razón de vivir. Corrí, abandone el castillo, no iba a ningún lugar. En la desesperación deje mi espada en aquella desdichada pieza.
Decidí correr donde la oráculo, la única que podría consolar mi pobre corazón, pero no la encontré. Supongo que me hubiera echo darme cuenta que siempre estuvo en mi cabeza la fatídica idea de que el dragón ganaría, y que por eso, no tarde mucho en recuperar la cordura.
Al día siguiente, volví a mis deberes. Para mi horror descubrí que la doncella seguía viva, pero no volvería a ser la misma. Inconsciente en su lecho, me contaron los médicos reales que el veneno no la mataría, pero que olvidaría sus recuerdos mas preciados, destino peor que la muerte.
Decidí seguir sirviendo a la reina, aunque tome la resolución de evitar lo más posible la pieza de aquella mujer, temía volver a verla, y saber que ya no era nada para ella, a lo mas otro mas de los incontables guardias que la resguardaban. Junto con unos amigos, tomamos la decisión de abandonar el palacio. En unos meses mas me iría, solo necesitaba ganarme el favor de la reina y unas cuantas monedas más. En una de esas me iría a servir a algún lugar más cercano al oráculo, donde visitarla me resultaría más fácil, dicen que hay un castillo de gran prestigio ahí, pero que las posibilidades de ser aceptado como caballero están reservadas para los mejores de todos. Pero claro, primero tendría que sobrevivir a los meses que me quedaban en ese palacio, eterno ataúd de la doncella de mi corazón.
FIN TERCERA PARTE.

FIN

12 agosto 2006

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Subo mi segundo texto entero. espero que le guste.


Todas las noches sale el sol en un distante campo de batalla. Dos ejércitos, vestidos en vistosos colores, uno, bajo la bandera del recuerdo, y el otro del olvido, Ambos con la idea clara de porque están ahí, todos voluntarios, seguros de lo que quieren, sin cambiar de opinión, ni vuelta a tras hasta que todo termine
Todas las noches al salir el sol, los generales, desmontan en uno de los cerros visibles, uno a cada extremo del ya erosionado campo de batalla, sino por esta, por otras instables batallas ocurridas en ese mismo lugar, los mismos padres de los dos contrincantes habían combatido largamente en esos mismos lugares, resultando en la victoria del ejercito del recuerdo de aquel entonces. Dos jinetes escoltan a cada uno. Los dos Cuirassiers, no desmontan, pasan toda la noche en su caballo, listos para dar su vida por el general, al igual que sus padres hicieron antes. En su interior meditan sobre su posición están aterrados como cualquiera en esa situación, son libres de huir, pero a diferencia del soldado común, saben que mas allá a la distancia no hay nada, solo el oblivion los espera si escapan. La artillería se posiciona a un costado, un poco más abajo en la colina. Un hombre corre y se posiciona al lado del general, es el encargado de dar las señales a las unidades. Los artilleros no temen, están lejos de la batalla, y aunque no son visibles, son los más temidos por los pobres infantes destinados a desaparecer por obra de ellos pues ofrecen una muerte indiscriminada e impersonal.
Sale un poco más el sol, la infantería del olvido avanza, entre los soldados se distinguen oficiales, banderas y tambores, clara señal de que esta es una batalla importante, un poco de caballería ligera se queda atrás, cubrirán la retirada de ser necesario. Por su parte, las tropas del recuerdo avanzan, con el tiempo, las incontables batallas les están empezando a pesar, se les nota al andar, saben que si las cosas siguen como van no tendrán oportunidad, pero están decididos, se levantaran de sus tumbas si es necesario para defender su posición, pues saben que es la correcta, aun después de que fue eso mismo lo que causo el inicio de la guerra. Ni las banderas y tambores, ni la presencia de oficiales les sube el animo, van destinados a morir, a ser mártires de la causa correcta.

El general del recuerdo anda un poco más agresivo de lo normal hoy, sabe que esta perdiendo, no es común de el, pero pide consejo a sus escoltas, los dos militares, le aconsejan ser agresivo, aunque cause que un daño irreparable a su país, después de todo, toda la vida se han visto opacadas por la capital contraria, solo dos veces se han opuesto a ella, y fueron los dos mejores momentos en la historia escrita. El general acepta, de la señal al joven que se encuentra a su lado, y este levanta una bandera. Descarga primero la artillería sobre su adversario. Varios hombres caen, otros los remplazan. El olvido responde, y aun q menos en número, sus mejores cañones causa grandes pérdidas El campo de batalla se estremece, ambos lados saben que pelean en las afueras de la capital defendida por el olvido. Los ejércitos siguen avanzando, se da la orden, los soldados desenfundan bayonetas, ya hay vuelta atrás, se esta atrapado entre el enemigo y una pared humana que te sigue y aunque todos saben que los amigos te protegerán si necesitas ayuda, no siempre se puede depender de ellos. Los soldados están a distancia de fuego, se ven las caras, aterrados, los oficiales de las primeras filas disfrazan tu terror con gritos de alientos para sus soldados. Pero en su interior saben que no van a volver a su casa. Los infantes normales son los mas aterrados, algunos ven afectada su visión por lagrimas de dolor, no han sido heridos, pero saben que el volver a ver a sus mujeres, depende de esto. ¡Fuego! La primera descarga de los más rápidos tiradores del olvido golpea las filas del recuerdo, soldados que se encontraban detrás remplazan a los caídos y responden el ataque, disparan por sus amigos, por ellos, por su creencia máxima, aun que el olvido saben que el olvido cuenta con el apoyo de aquel ser superior que los observa, saben que el no interferirá, pues saben también que lo que ellos defienden es en parte lo que siente aquel ser. La escena se repite de horizonte a horizonte. Las formaciones de soldados caen, sientas de vidas se extinguen en un abrir y cerrar de ojos, saben que al morir se harán uno con aquel ser, y volverán a la vida en algún otro cuerpo, ese es el ciclo de la vida para ellos, cada noche al salir el sol, saben que serna algo distinto, solo en aquellos momentos de lucha interna mantienen su forma, pero temen igual, porque aunque saben lo que pasara aunque lo han experimentado incontables veces, a su ves siempre es la primera ves.

La artillería se detiene. Abandonan las municiones y se ponen en posición de ataque. Se da la orden, las primeras líneas avanzan a su muerte. A unos cuantos metros, la franja de pasto que dividía los dos colores empieza a desaparecer. Solo quedan unos cuantos pasos, el olvido empieza correr contra el recuerdo, el pulso del corazón acelera, la adrenalina corre, el cuerpo se hace mas ligero, una extraña y agradable sensación los inunda, aunque siguen corriendo, el sonido se aleja, están en paz con ellos mismo, solo unos segundos mas, el cuerpo vuelve a ser como antes, el miedo los inunda, pero ya no se pueden detener, pues ya no existen mas. En cosa de minutos el ejército del recuerdo empieza a ceder. El general del olvido ríe, piensa que será una victoria mas, se dice a si mismo que todos esos años que en realidad no paso en la academia están dando frutos, ríe nuevamente. Pero el del recuerdo ni se inmuta. Se da vuelta y camina hacia la otra carra del cerro, sabe en su cabeza que todo va como lo había planeado, esta tan decidido en su objetivo que estaba dispuesto a sacrificar unos cuantos soldados que a la noche volverían a sus filas. Su temida caballería pesada esperaba órdenes. Le dio una señal con el brazo al mayor. La caballería salió de entre los cañones, y sin prestar atención a los soldados que suplicaban apoyo, atravesaron el campo de batalla, como lo habían planeado momentos antes. Los cuirassiers del olvido, temblaron. No podrían proteger al general de eso, y la muerte del general significaría el fin de la guerra, y la posible caída de la capital. Pero ese no era su objetivo. Flanquearon las interminables filas del olvido y atacaron por detrás. Ante esa visón de una pared de caballos yendo hacia ellos, los soldados de reserva, que cuidaban la retaguardia salieron despavoridos. Las líneas siguientes hicieron lo mismo, solo las líneas frontales se quedaron. Atrapadas entre las bayonetas y los caballos del recuerdo. Ninguno quedo, el campo era entero de un solo color.

El general del olvido le hizo una señal a la distancia a su contraparte, había perdido, pero ya tendría la oportunidad de hacer lo mismo, al menos desde esa colina, no se veía un final próximo a la guerra. Monto su caballo, y seguido por sus dos hombres, se retiro a su campamento. El resto del ejército le siguió, la marcha fue rápida, porque en esta guerra no hay heridos, solo el cansancio les quedaba. El general del recuerdo, monto igual. Estaba por amanecer, el sol estaba bajando ya. Tenia una victoria que celebrar ese día, sabe que cada día puede ser el último, y no muy seguido se tiene una victoria. En especial porque aunque no se habla, todos saben que si aquel ser superior no interfiere pronto, están destinados a perder ante el olvido.




FIN