12 septiembre 2007

Untitled 2 Revisited

Mi Segundo Cuento, mi favorito, arreglado, jaja la verdad, ahora me gusta tanto que lo llevaria a un concurso jajaj

Solo el tiempo Dira

PD:Es largo, pero creo que vale la pena =)



Untitled 2

Todas las noches sale el sol en un distante campo de batalla. Dos ejércitos, vestidos en vistosos colores, uno, bajo la bandera del recuerdo, y el otro la del olvido. Ambos saben porque están ahí, todos voluntarios, seguros de lo que quieren, no cambiaran de opinión, ni darán vuelta atrás hasta que todo termine

Todas las noches al salir el sol, los generales desmontan en alguno de los cerros visibles, uno a cada extremo del ya erosionado campo de batalla, sino por esta, por incontables batallas ocurridas en ese mismo lugar. Los mismos padres de los dos generales habían combatido largamente en ese mismo lugar. Dos jinetes escoltan a cada uno, los dos Cuirassiers no desmontan, pasan toda la noche en sus caballos, listos para dar su vida por el general, al igual que sus padres hicieron antes, de ser necesario. Meditan sobre su posición, están aterrados, como cualquiera en esa situación, son libres de huir, pero a diferencia del soldado común saben que mas allá a la distancia no hay nada, solo el oblivion los espera si huyen. La artillería se posiciona un poco más abajo, a un costado de la colina. Un hombre corre y se posiciona al lado del general, carga en la espalda largas banderas, es el encargado de trasmitir las órdenes. Al otro extremo del campo ocurre lo mismo.

Los artilleros no temen, están lejos de la batalla, y aunque desde el campo no son visibles, son los más temidos por los infantes, quienes están destinados a desaparecer bajo el fuego indiscriminado e impersonal que ofrecen los cañones.
Sale un poco más el sol, la infantería del olvido se posiciona, entre los soldados se distinguen los oficiales, banderas y tambores, clara señal de que la batalla que viene será importante. Un poco de caballería ligera se queda atrás, cubrirán la retirada de ser necesario. Por su parte, las tropas del recuerdo avanzan, con el pasar del tiempo, las incontables batallas les están empezando a pesar, se les nota al andar, saben que si las cosas siguen como van no tendrán oportunidad de ganar la guerra, pero están decididos, se levantarían de sus tumbas de ser necesario para defender su posición, pues saben que es la correcta, aun después de que fuera esta la que causo el inicio de la guerra ya incontables batallas atrás. Ni las banderas ni los tambores, siquiera la presencia de los oficiales les sube el ánimo, van destinados a morir, a ser mártires de la causa que consideran justa.

El general del recuerdo anda un poco más agresivo de lo normal hoy, sabe que esta perdiendo, no es común de el, pero pide consejo a sus escoltas, los dos militares, le aconsejan ser agresivo, a costa de causar un daño irreparable a su ejercito, después de todo, toda la vida se han visto opacadas por el ejercito contrario, solo dos veces se han atrevido a enfrentarse a ella, y fueron los dos mejores momentos en la historia escrita. El general acepta, da señal al joven que se encuentra a su lado, y este levanta una bandera. Inmediatamente un oficial pega un grito desde la posición de los cañones. Descarga primero el fuego de la artillería sobre su adversario. En las líneas del olvido varios hombres caen, otros los remplazan. El olvido responde, y aun que menos en número, sus mejores cañones causa grandes daños a su adversario. El campo de batalla se estremece, Pero ambos ejércitos mantiene sus posiciones, pelean en las afueras de la capital del recuerdo, el final de la guerra se encuentra muy cerca.

Los ejércitos empiezan a avanzar, se da la orden, los soldados desenfundan bayonetas, saben que ya no hay vuelta atrás, están atrapados entre el enemigo y una pared humana que los sigue y aunque todos saben que los amigos los protegerán si llegan a caer, no siempre se puede depender de ellos. Los soldados están a distancia de fuego, se pueden ven las caras entre ellos, aterrados, los oficiales de las primeras filas disfrazan tu terror con gritos de alientos para sus soldados y los tambores suenan con mayor fuerza. Pero en su interior todos saben que no van a volver a su casa. Los infantes son los más aterrados, algunos no pueden ver bien, por las lágrimas de dolor que corren de sus ojos, no han sido heridos, pero saben que no volverán a ver a sus mujeres. ¡Fuego! La primera descarga de los más rápidos tiradores del olvido golpea las filas del recuerdo, soldados que se encontraban detrás remplazan a los caídos y responden el ataque, disparan por sus amigos, por ellos, por su creencia en el recuerdo. Aunque en el olvido saben que el recuerdo cuenta con el apoyo de aquel ser superior que los observa, saben que el no interferirá, pues lo que ellos defienden es en parte lo que siente aquel ser.

La escena se repite de horizonte a horizonte. Las formaciones de soldados caen, sientas de vidas se extinguen en un abrir y cerrar de ojos, saben que al morir se harán uno con aquel ser, y volverán a la vida en algún otro cuerpo, ese es el ciclo de la vida para ellos, cada noche al salir el sol, saben que serán algo distinto, solo en aquellos momentos de lucha interna mantienen su forma, pero temen igual, porque aunque saben lo que pasara, aunque lo han experimentado incontables veces, a su ves siempre es la primera ves.

La artillería se detiene. Los jóvenes de las banderas escuchan atentamente las órdenes sus generales. Finalmente se da la orden, las primeras líneas avanzan a su muerte. A unos cuantos metros, la franja de pasto que dividía los dos ejércitos empieza a desaparecer. Solo quedan unos cuantos pasos, el olvido empieza correr contra el recuerdo, el pulso del corazón acelera, la adrenalina corre, el cuerpo se hace mas ligero, una extraña y agradable sensación los inunda, aunque siguen corriendo, el sonido se aleja, están en paz con ellos mismo, solo unos segundos mas, el cuerpo vuelve a ser como antes, el miedo los inunda, pero ya no se pueden detener, no hay vuelta atrás, pues ya no existen mas. En cosa de minutos el ejército del recuerdo empieza a ceder. El general del olvido ríe, piensa que será una victoria más. Se dice a si mismo que todos esos años que en realidad no paso en la academia están dando frutos, ríe nuevamente. Pero el general del recuerdo ni se inmuta. Se da vuelta y camina hacia la otra carra del cerro, sabe en su cabeza que todo va como lo había planeado, esta tan decidido en su objetivo que estaba dispuesto a sacrificar unos cuantos soldados. Su temida caballería pesada esperaba órdenes, escondida por las sombras de aquel cerro. Le dio el mismo la señal a los jinetes, basto con su presencia para que estos supieran que ya era hora. La caballería salió de entre los cañones, y sin prestar atención a los soldados que suplicaban apoyo, flanquearon el campo de batalla, tal como lo habían planeado antes de la batalla.

Los caballos de los Cuirassiers del olvido se movieron, como si supieran el miedo que sentían sus jinetes. No podrían proteger al general de eso, y la muerte del general significaría el fin de la guerra. Pero ese no era el objetivo del ataque del recuerdo. Flanquearon las interminables filas del olvido y atacaron por detrás de estas. Ante la visón de una pared de caballos yendo hacia ellos, los soldados de retaguardia huyeron despavoridos, las líneas siguientes hicieron lo mismo, solo las líneas frontales se quedaron. Atrapadas entre las bayonetas y los caballos del recuerdo. Ninguno quedo, el campo era ahora entero de un solo color.

El general del olvido le hizo una señal a la distancia a su contraparte, había perdido, pero ya tendría la oportunidad de volver a ganar, pues, al menos desde esa colina, no se veía un final próximo a la guerra. Monto su caballo, y seguido por sus dos hombres, se retiro a su campamento. El resto del ejército le siguió, la marcha fue rápida, ya en esta guerra no hay heridos, solo el cansancio los detenía. El general del recuerdo monto igual. Estaba por amanecer, el sol estaba bajando ya. Tenia una victoria que celebrar ese día, ya que al igual que todos, sabe que cada día puede ser el último, y no muy seguido se tiene una victoria. En especial porque aunque no se habla entre sus tropas, todos saben que si aquel ser que los observa desde el cielo no se decide pronto, están destinados a perder ante el olvido.




FIN

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